Jorge Suárez -más conocido como Kilzi– no es un artesano, no es un artista, ni tampoco es un diseñador de producto al uso. Es un creador de piezas funcionales que buscan principalmente la belleza y la conexión con la naturaleza.
Mush, su primer producto ha bastado para desvelar la intencionalidad y entender que la esencia de Kilzi y Cotlin Raw es prácticamente la misma. En común tenemos la profunda admiración por la naturaleza y principal fuente de inspiración de nuestros objetos. A la vez, la colaboración con artesanos que dejan huella en cada objeto.
Tenemos el placer de conversar con él, y el flechazo al conocerle -como no podía ser de otro modo- ha sido instantáneo.

Cotlin: ¿Qué influencias culturales, filosofía, valores… guían el diseño y la producción de tus productos?
Kilzi: Por diferentes motivos muchos fuera de mi control, he estado expuesto a muchas culturas y entornos. Luego ya de adulto tal vez por conductas aprendidas o por no conocer otra cosa he seguido buscando aprender de otras culturas y entornos. A estas alturas es difícil saber cuál de ellas han tomado un rol más importante que la otra. En general creo que el factor en común es y ha sido siempre que cuando hay intenciones honestas y el trabajo se hace desde la sinceridad siempre se consigue conectar. Las interacciones humanas muchas pasan por ese filtro y mis piezas intentan conectar con los demás (todo esto viene en sí mismo por la constante necesidad de crear nuevas relaciones y el estar especialmente pendiente de los nuevos contextos en los que me he movido para crear conexiones buenas y sinceras con otros) Esta honestidad pasa sin duda por la sinceridad en la manufactura y en las relaciones con los artesanos.
C: Sobre tu inspiración, dinos qué creativos sigues…

K: Ahora mismo me viene a la cabeza la arquitecta Kazuyo Sejima, porque estoy en Tokyo y han aflorado mis experiencias trabajando con ella. Sin duda ha sido una figura crucial para mi formación creativa antes y durante mi estadía en SANAA.
Foto de Osaka University of Arts by Kazuyo Sejima, por Mengzhu Jiang
Fotógrafo, sin intención de ser muy adulador (ya que he trabajado con él), Salva López lleva en su trabajo y en su forma de ser, eso de la sinceridad que antes decía que era tan importante.



Como cuenta de Instagram, la de la editora de Milk decor o el de la propia revista, que siempre me descubren cosas muy bonitas.
C: ¿Qué tipo de espacios buscas crear con tus diseños?

K: No creo en las “normas” del buen gusto. Mis diseños no buscan crear una doctrina o una forma de “hacer las cosas bien”. Cualquier espacio hecho con amor y consideración que hable de la persona y en que se haya puesto mimo es un espacio en el que me siento honrado de estar. Mi trabajo tiene un gran componente emocional y así creo que debe ser en los espacios en los que buscamos establecer relaciones humanas sinceras y fructíferas.
C: Mush fue el primer producto que conocimos tuyo. ¿Nos cuentas cómo fue el proceso creativo, y cómo es su proceso de “fabricación”?
K: Curiosamente no tengo una idea muy clara de qué me inspiró a trabajar ni con estas formas ni con este material. Fue un proceso intuitivo. Recuerdo buscar formas y materiales ligeros y aéreos que transmitan ambigüedad en su forma y textura, que no fuera obvio. La idea de una seta no estaba en el mapa al inicio. Creo que nunca me ha gustado diseñar desde formas obvias o con un concepto cerrado de inicio. El proceso fue un poco liado porque fue la primera pieza compleja que hacía. Los detalles se fueron afinando poco a poco desde un inicio un poco más rudo.


C: ¿Qué tienen en común Kilzi y Cotlin Raw?
K: De nuevo, la sinceridad en los materiales y los conceptos. Las piezas de Cotlin Raw transmiten esa ligereza de espíritu y ese tocar de pies a tierra que es para mí muy importante. No creo que el talento y un exceso de ego deban ir de la mano. La simplicidad y la humildad en ambos proyectos son claves y se sienten así. En ese sentido comparen ethos y el foco en lo manual y lo artesanal.



C: ¿Qué alfombras Cotlin Raw tienes en el estudio, y qué uso les das?

K: Tenemos la suerte de tener la alfombra Manhattan en color natural enorme. Es como una isla de felicidad en la que a todos nos cambia la cara cuando la “habitamos”
La “isla” de la alfombra Manhattan de 3×4 es un espacio donde ir descalzos o donde estar más a gustito, en un entorno más industrial como el que tenemos en la oficina.


C: ¿Cuál es tu alfombra preferida de Cotlin Raw?
C: ¿Qué significa para ti: The New Ancestral?
K: Creo que se trata de una corriente de pensamiento en el mundo del diseño actual que está bastante extendida y es una respuesta por contradicción al lenguaje industrial cada vez más anónimo y deshumanizado. Para volver a reinterpretar lo que nos hace humanos y lo que define nuestros entornos más allá de lo funcional muchos hemos optado por mirar no unos años atrás, sino a los orígenes y a los principios que compartimos todos en una sociedad cada vez más global en industrializada.